Cómo elegir un buen dentista

Cómo elegir un buen dentista

Los dentistas son un compañero para toda la vida. Como idealmente esperamos que nuestros dientes nos duren para siempre, es esencial saber elegir un buen dentista de total confianza que atienda nuestra salud bucal y la de nuestra familia con la mayor profesionalidad posible.

A continuación exponemos algunos indicios y consejos que nos pueden ayudar a distinguir a un buen profesional del que no lo es.

Rasgos característicos de un buen dentista

Un buen dentista tiene un interés personal por sus pacientes y su salud. Está muy orientado hacia la prevención y no es excesivamente proclive a las últimas modas o tendencias en tratamientos, salvo que estén ampliamente probadas y respaldadas científicamente.

Utiliza radiografías para realizar un diagnóstico y es probable que sugiera una radiografía completa de la boca si el paciente no dispone de ninguna anterior.

Realiza una exploración minuciosa de la boca que incluye los dientes, las encías, lengua, labios, el interior de las mejillas y el paladar,  la piel de la cara y el cuello, además de explorar el cuello para detectar nódulos linfáticos anormales o agrandamientos de las glándulas tiroides y parótida. En  adultos, explorará las encías con una sonda periodontal para detectar bolsas y focos de infección entre el diente y la encía.

Los buenos dentistas anotan minuciosamente en la ficha del paciente todos los datos obtenidos en la exploración.

Un buen dentista le menciona cómo mantener la salud de su boca y le explica cómo cepillar sus dientes. Generalmente el dentista que asesora sobre este tema, está realmente comprometido con la salud de sus pacientes.

También le asesora sobre su dieta y le comenta qué hábitos y qué alimentos son perjudiciales para sus dientes.

Demuestra interés y  es amable a la hora de contestar de forma clara todas las dudas que ustede le plantee.

Le recomienda una limpieza profunda de la boca y la clínica dental cuenta con una higienista dental titulada y colegiada.

Insiste en salvar dientes que los propios pacientes u otros profesionales consideraban perdidos.

Es recomendado por sus pacientes y lleva muchos años tratándolos. Piense que un dentista, sobre todo si opta por trabajar solo, o en una clínica dental pequeña, debe conseguir y conservar a sus pacientes por los méritos de su trabajo.

Le recomienda que se haga revisiones regulares que sirven para detectar los problemas antes de que se agraven (el mejor tratamiento es el que no hay que hacer). Las limpiezas de boca rutinarias,  evaluaciones de la oclusión (mordida), exámenes periodontales, intervenciones preventivas y tratamientos con flúor, a menudo evitan daños mayores y reconstrucciones muy costosas.

La frecuencia de las revisiones (incluida la retirada del sarro y la toma de radiografías) debe estar basada en el estudio de la frecuencia y velocidad de formación de caries del paciente, el ritmo de formación de sarro, el estado de las encías o la presencia de otros problemas más específicos. Una vez el tratamiento actual se finalice, el paciente debe ser incluido en un calendario de revisiones y se le debe notificar cuándo vence la próxima revisión.

Un trabajo odontológico de calidad durará mucho tiempo en la mayoría de los casos, mientras que un trabajo de mala calidad es posible que fracase en unos pocos años o perjudique seriamente al resto de la boca. El precio no es siempre el mejor indicador para valorar la calidad de un tratamiento, más bien ponga especial atención en el tiempo que dedica el dentista para realizar el trabajo. Los tratamientos odontológicos de calidad no pueden realizarse como un trabajo en serie tipo línea de montaje, requieren tiempo y una minuciosa atención al detalle.

Antes de iniciar un tratamiento, su dentista (no un comercial) le debe informar claramente de qué es lo que le van a realizar y cuál puede ser el resultado esperable. Considere diferentes opciones de tratamiento, porque es posible que haya diferentes maneras de resolver el problema. Por ejemplo: un puente fijo, un aparato removible o un implante, pueden ser tratamientos válidos para reemplazar un diente perdido pero tienen diferentes ventajas, desventajas y costes.

Una buena prueba para saber si ha encontrado un buen dentista será el énfasis que éste le dé a la prevención para mantener la salud de  su boca, tanto o más que a la curación de ésta.

Prácticas sospechosas

Desconfíe de la publicidad demasiado vistosa y exagerada porque es indicativa de un enfoque comercial en lugar de un cuidado dental de calidad. Cuando el precio que se cobra por cada tratamiento es muy bajo, puede ocurrir que el tiempo dedicado, la calidad de los materiales y la técnica empleada estén por debajo de lo aceptable.

Clínicas dentales cuya publicidad hace hincapié en el precio, la estética, tratamientos en una sola visita, rapidez de los tratamientos, ofertas agresivas, etc., es posible que estén más interesadas en impresionar al paciente que en darle tratamientos de calidad.

Tenga cuidado si un dentista le propone a la ligera cualquier extracción. Pregúntele si no hay forma de salvar el diente.

El uso rutinario de sedación intravenosa es otro mal indicio ya que implica que los pacientes son expuestos a riesgos innecesarios. Aunque la anestesia general puede ser apropiada en algunos casos (niños muy pequeños, adultos con determinadas patologías, etc.), la mayoría de los pacientes no la necesitan para tratamientos odontológicos rutinarios.

Desconfíe si no le preguntan detalladamente sobre sus antecedentes odontológicos y médicos en general. Antes de iniciar cualquier tratamiento, deberán conocer si es alérgico y a qué. También querrá saber si le han diagnosticado diabetes, enfermedad cardiovascular, hipertensión arterial, hepatitis, etc.; o si se encuentra embarazada. En todos estos casos, el tratamiento dental debe realizarse con más precauciones de las habituales.

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Otros consejos para localizar a un buen dentista

Es aconsejable tener localizado a un buen dentista antes de que se produzca una urgencia. Se puede preguntar entre los amigos y conocidos si recomiendan a su dentista, o preguntar a su médico de familia quién cuida la dentadura de los suyos.

Otra posibilidad interesante es preguntar en el colegio profesional local o en la facultad de odontología más cercana, ellos suelen estar enterados de las mejores técnicas aplicadas en el país y con facilidad pueden recomendar a un buen dentista especializado en el tratamiento que necesite.

Consumers Research en Estados Unidos publicó estas cuestiones para poder juzgar la profesionalidad del dentista tras someternos a un tratamiento:

  • ¿Cómo siente los dientes al masticar?
  • ¿Hay alguna parte del trabajo dental realizado que le esté irritando su encía?
  • ¿El diente tratado se parece a un diente?
  • ¿Se queda enganchada la seda dental o la lengua en alguna parte del diente?
  • ¿Dedicó tiempo el dentista a pulir sus empastes?
  • ¿Siente dolor cuando bebe líquidos fríos o calientes?
  • ¿Hay algún tipo de restos o desechos en su boca tras el tratamiento?
  • ¿Utiliza el dentista un chorro de agua a presión para enfriar los dientes mientras los está tallando o abriendo alguna cavidad?