Implantes dentales

Implantes dentales

Introducción a los implantes dentales

Los implantes dentales actuales surgen en los años 80, antes de esta fecha la pérdida de uno o más dientes podía solucionarse de dos maneras principales. Una era la colocación de una prótesis removible, y otra la colocación de una prótesis fija (normalmente, de metal-porcelana) anclada en los dientes adyacentes a la brecha desdentada, con la consiguiente preparación de los mismos. Ello requería a veces el tratamiento de conductos (endodoncia) de estos dientes, y su tallado, a pesar de estar completamente sanos.
Con la popularización de los implantes dentales se dispone de una nueva opción para la reposición de los dientes perdidos que no requiere tratar las piezas colindantes.

Implantes dentales y osteointegración

Un implante es una estructura cilíndrica o cónica, roscada, de longitud y diámetro variable, que sustituye a la raíz del diente.
El organismo realiza su integración en el hueso propio tomando como base el coágulo de sangre que se forma alrededor del implante insertado. En este coágulo, determinadas células se diferenciarán en células óseas para dar lugar a la formación de nuevo hueso que crecerá adherido a la superficie del implante. El tiempo de osteointegración variará, dependiendo de los casos entre 2 y 6 meses. Un implante osteointegrado se caracteriza por la ausencia de movilidad, dolor, sangrado o supuración.

Implantes dentalesMateriales y superficies

En un principio, los materiales con los que se fabricaban los implantes dentales eran aleaciones de diversos metales, no osteoconductivos, con lo que el porcentaje de éxito no era el deseado. Después se descubrió que el material idóneo era el titanio, por sus propiedades biocompatibles y osteoconductivas, por su naturaleza inerte, bajísima tasa de alergenicidad, resistencia a la corrosión y por sus excelentes propiedades mecánicas como alta resistencia a la tracción y a la carga. Hoy en día, se utiliza para la fabricación de implantes titanio puro de grado 4, con lo que se consigue un porcentaje de integración ósea muy elevado en los tratamientos (alrededor del 98%, dependiendo de las marcas comerciales).
La osteointegración de los implantes se ha visto muy mejorada no sólo por el titanio, sino también por el tratamiento en superficie que se hace del mismo. Así, podemos encontrar en el mercado diversas formas de preparación de la superfice del titanio de los implantes, (chorreado con arena, grabado con ácido, recubrimiento con hidroxiapatita, fosfato tricálcico, etc) que aumentan su porcentaje de osteointegración y además reducen el tiempo de la misma. De esta forma, un implante que inicialmente necesitaba permanecer en reposo en boca durante 6 meses, hoy en día con este tipo de superficies, puede empezar a funcionar y a soportar carga oclusal (de masticación) a los 2 meses de su inserción.

Éxito en el tratamiento con implantes dentales

El éxito de un tratamiento con implantes no sólo comprende la osteointegración completa del mismo en el maxilar o la mandíbula. Entendemos por “exitoso” un tratamiento con implantes cuando hay, además de osteointegración, estética y salud gingival, resistencia del implante a la fractura y a las cargas oclusales a largo plazo, y estabilidad en la salud del hueso, dientes y tejidos adyacentes al implante.
Para contribuir a ello, han surgido variaciones en la estructura, morfología y tamaño de los implantes. Por ejemplo, podemos encontrar aleaciones de titanio con otros materiales como el zirconio para mejorar la resistencia a la fractura en implantes de diámetro estrecho. O implantes con forma específica para determinados casos, como postextración dentaria, o con diámetros especiales para rebordes alveolares muy anchos o muy estrechos. O implantes sin cuello, para máximo nivel de integración ósea en altura; implantes con cambio de plataforma en su cuello para mayor estética gingival, etc.

Implantoprótesis

Una vez conseguida la osteointegración exitosa, pasaremos a la fase protética, que consiste en el diseño y la fabricación de una prótesis a medida para cada implante y para cada caso. Esta fase constituye otro apartado esencial para el éxito del tratamiento con implantes. Por ello es absolutamente fundamental la planificación de cada caso, desde la fase quirúrgica hasta el final del tratamiento, pasando por la fase protética y fase de provisionales.
Así, dependiendo de los casos, tendremos prótesis:

  • Según su conexión al implante: atornilladas o cementadas
  • Según su material: prótesis de resina o de metal-porcelana (pudiendo ser la fase metálica de cromo-níquel, oro, paladio, zirconio, etc)
  • Según su anclaje: implantosoportadas (fijas) o implantorretenidas (semifijas)
  • Según su extensión: individuales, por tramos o supraestructuras

La fabricación de unas u otras dependerá de muchos factores como el nivel de pérdida ósea, el número de implantes sobre los que irán ancladas, la profundidad gingival de los mismos, su angulación, el tipo de oclusión de cada paciente, su nivel de higiene, etc.

Supervivencia del implante dental

Si se ha realizado un tratamiento exitoso tanto en la fase quirúrgica como en la fase protética, se estipula que un implante permanecerá estable en boca una media de unos 10 o 12 años. Transcurrido este periodo, el hueso que rodea al implante puede comenzar a reabsorberse, y el implante irá poco a poco perdiendo inserción.
Este periodo puede verse reducido por varios factores, como enfermedades generales, tabaquismo, falta de mantenimiento e higiene de los implantes dentales y de su prótesis, o sobrecarga oclusal.

Mantenimiento

Los implantes dentales requieren cuidados durante toda su permanencia en boca, y su longevidad depende en gran medida de ello. Una vez el implante se inserta, y más aún cuando empieza a funcionar, es decir, cuando se instala la prótesis sobre él, el paciente tiene una gran responsabilidad en el éxito del tratamiento, que consiste en mantener una higiene exhaustiva con los diversos medios a su alcance que se le aconsejen en consulta (cepillos especializados, cepillos interproximales, irrigadores orales, colutorio, etc), así como en acudir a las revisiones periódicas que su odóntologo le indique, y en revisar sus hábitos nocivos, como tabaquismo o trauma oclusal.

Conclusiones

Por lo anteriormente explicado, cada caso y cada paciente requieren un estudio previo personalizado en el cual se analizarán las diversas opciones de tratamiento con implantes dentales y se aconsejará al paciente la mejor de ellas, de acuerdo a sus hábitos y circunstancias médicas, económicas y personales.