Salud oral: errores frecuentes

Salud oral: errores frecuentes

1.-Ir al dentista sólo cuando duele

En general a nadie le gusta ir al dentista, se suele decir que es doloroso tanto para la boca como para el bolsillo. Nos saltamos las revisiones con nuestro dentista por pereza, porque andamos justos de dinero o incluso por miedo. Es por esto que muchos de nosotros sólo acudimos al dentista cuando tenemos una emergencia o un dolor que no podemos aguantar.

La realidad  es que acudir al dentista sólo cuando duele es lo peor que podemos hacer, las consecuencias para nuestra salud oral pueden ser nefastas. Además nos va a salir mucho más caro y el tratamiento será más complicado  y doloroso que una revisión o limpieza periódicas.

Por si esto no fuera suficiente, no debemos olvidar que una revisión periódica con el dentista es importante también para detectar de manera precoz la diabetes, los problemas de nutrición y el cáncer de boca. Por no hablar de los numerosos estudios que demuestran la relación entre las infecciones de la boca y los problemas del corazón, reumatismo, artrosis, etc.

2.-Creer que la placa bacteriana y el sarro no perjudican

Las bacterias que se encuentran en la placa segregan ácidos que degradan nuestros dientes y provocan caries. Estas bacterias también causan inflamación e infección de las encías. El problema se agrava cuando no eliminamos la placa y ésta se endurece formando sarro. El sarro es el resultado de la mineralización de la placa sobre nuestros dientes y es mucho más difícil de eliminar.

Especialmente peligroso es el sarro que se desarrolla entre la encía y la raíz del diente (que no se ve) ya que puede provocar una enfermedad periodontal grave. Si no se trata a tiempo nos lleva a la pérdida de los dientes y la degradación del hueso de la mandíbula.

3.- Cepillarse los dientes de manera insuficiente, incorrecta o a deshora

Todos sabemos que tenemos que limpiarnos los dientes 2 o 3 veces al día, pero más importante aún es hacerlo de la manera correcta. Usar un cepillo inadecuado o frotar demasiado fuerte puede ocasionar desgaste del esmalte, hipersensibilidad dental o retraimiento de encías.

Empezar a limpiar los dientes siempre por el mismo sitio tampoco es buena idea ya que tendemos a relajarnos a medida que nos cepillamos y siempre dejaremos desatendidas las mismas zonas.

4.-Ignorar las consecuencias de la falta de un diente

Las consecuencias de la pérdida de un diente son mucho más graves de lo que solemos pensar. Los desequilibrios que causa en la boca y en la masticación, y la atrofia del hueso en la zona donde no hay diente, son problemas mucho más graves que el posible daño estético.

5.-Desconocer que factores de su dieta son más perjudiciales

Hay muchísimos alimentos y bebidas que podemos pensar que no son necesariamente perjudiciales pero que, de hecho, son auténticos destructores de los dientes. Por ejemplo: los chicles (incluso sin azúcares), caramelos y bebidas ácidas pueden provocar una erosión del esmalte irreversible. Tenemos que saber qué alimentos son perjudiciales para los dientes y enjuagarnos con agua inmediatamente después de haberlos ingerido.

6.-No usar la seda o cinta dental adecuadamente y, si procede, los cepillitos entre los dientes

Usar la seda dental y los cepillos interproximales, es tan importante o más que usar el cepillo de dientes. Pero también es de suma importancia usarlos de la manera adecuada. Nunca debemos introducir de manera brusca la seda entre los dientes, más bien debemos deslizarla suavemente usando un movimiento de zig-zag. Introducir la seda muy fuerte o de manera muy brusca puede dañar nuestras encías.

7.-No entender que  los problemas son de su boca, el dentista puede ayudarle a solucionarlos si cuenta con su colaboración

La salud de la boca es responsabilidad nuestra en última instancia. Pensar que el dentista o un determinado tratamiento nos van a resolver todos los problemas es un grave error.